IGLESIA DE SAN JUAN BAUTISTA

Se asienta sobre el mismo solar que ocupó la antigua parroquia, erigida el 18 de Abril de 1.515. El nuevo templo comienza a construirse en 1.909 y las tareas arquitectónicas se prolongaron hasta casi sesenta años después.
La intensidad de su negra roca y su torre-campanario de casi 60 metros la convierten en parada obligatoria para quienes visitan Arucas.

Su fachada comienza en un gran pórtico y sobre este una galería de ventanillos sobre el cual descansa un gran rosetón de siete metros de diámetro. Es interesante permanecer unos instantes contemplando cada uno de los rincones de la fachada de esta iglesia, observando la cantidad de figuras que la adornan, La Virgen con El Niño, San José con el Niño y San Sebastián que fueron realizadas en piedra blanca por el escultor Ramón Bastús.

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En su interior se conserva un interesante legado artístico, que nos habla de la riqueza cultural mantenida con países como Italia y Flandes, además de la originada en épocas recientes.
La luz filtrada por sus vidrieras, al atravesar su superficie cristalina, se transforma en reflejos irisados que confunden los espacios y nos hacen respirar una atmósfera sagrada.
Grandes e importantes son las obras que se conservan dentro de esta espectacular iglesia para la contemplación de sus visitantes, como el Cristo Crucificado que preside el altar mayor.

La iglesia de San Juan Bautista merece ser visitada, no sólo por la grandiosidad de su estructura pétrea que, en muchas ocasiones, ha provocado que la llamen “catedral”, sino también, por la riqueza artística que atesora.